Antes que nada me robe esto de
http://www.reysombra.com/2011/09/29/la-fiebre-de-la-fotografia-analogica/¿A qué viene la fiebre de los últimos años por la fotografía analógica? Tanto si te lo has preguntado o si no, tanto si crees que es una moda retro como otra cualquiera o si crees que subyace el romanticismo, aquí van unas cuantas anotaciones sobre el mundo de las cámaras analógicas y sus particularidades.
Réflex o
compacta
Para sacar fotos ni siquiera hace falta una cámara. Siempre está la opción de agujerear una caja de cartón. Funciona. Palabra. Si aun así tú quieres una cámara réflex analógica estás de enhorabuena porque ya no pueden ser más baratas. Desde hace varios años, la consabida expresión «La foto digital nunca superará la calidad de la analógica» viene siendo un poco como mentira. Ya la ha superado de largo, y ahora ambas coexisten en niveles separados que nunca se tocan. Por eso, y porque ya nadie las quiere, las analógicas están a precio de saldo. Dentro de las analógicas están las compactas y las réflex. La principal diferencia entre unas y otras se encuentra en el objetivo. El objetivo de las compactas no es cambiable y el de las réflex sí.
En cámaras compactas vuelven los modelos de antes de los años 70, muchos con fines únicamente decorativos porque ya no funcionan o porque la película que usan se ha dejado de fabricar, pero otros, especialmente los de tecnología alemana, sí siguen cumpliendo su cometido. En cámaras réflex, a nivel usuario, prácticamente casi cualquier cuerpo de cámara es válido y casi cualquier objetivo 28-135mm también. Si tú lo que quieres es hacer fotos como las de antes, unas de las mejores películas de 35mm en relación calidad-precio para blanco y negro son: Kodak Professional BW 400 CN, Kodak 400 TX e Ilford HP5 Plus. Para color contrastadísimo: película de diapositiva Kodak Elite Chrome 100, la cual hay que revelar mediante proceso cruzado (C-41). Los carretes caducados también suelen dar buenos resultados en color o, cuando menos, fortuitos.
LOMO: Holga
Una de las 100 palabras más habituales que pronuncia un fotógrafo es estenopeica y una de las estenopeicas más famosas a la par que asequibles es la Holga. La Holga de medio formato utiliza una película de 120mm (que produce fotografías cuadradas) y el resto de Holgas utilizan una película de 35mm como el común de las cámaras. La principal singularidad de una estenopeica y, por extensión, de la Holga original es que no tiene lente, la luz entra a través de un pequeño agujero (al estilo de la caja de cartón) que lleva la luz hasta la película. Aunque los últimos modelos de Holga sí han incorporado un lente de plástico. Las fotos realizadas con esta cámara se caracterizan por sus bordes oscuros, sus marcas impredecibles y un ligero desenfoque.
LOMO: Diana
La Diana es una de las cámaras que más se ha popularizado en los últimos años [que la venden hasta en Fnac, para que nos entendamos]. La Diana F+ es una cámara de medio formato que, como la Holga, utiliza películas de 120mm. Al diseño de 1960 se le han incorporado recientemente novedades como la posibilidad de flash (con o sin filtro de color), adaptadores de lente, máscaras de colores, etc. La Diana Mini, versión reducida de Diana+, tiene casi tanto éxito o más que su homónima. Entre sus particularidades destaca, entre otras cosas, su reducidísimo tamaño (menos de 9×7 cm), que permite usar cualquier película de 35mm y que posibilita sacar fotos de formato cuadrado o de medio fotograma, duplicando, así, la capacidad del carrete.


LOMO: Fisheye
Su lente ojo de pez consigue una visión periférica distorsionada de casi 180 grados, lo que la convierte otra de las cámaras más codiciadas de los últimos tiempos. El modelo más reciente Fisheye No. 2 incluye, con respecto a su predecesor, Fisheye One, las siguientes novedades: flash integrado y visor. Ventajas de la Fisheye: que usa película convencional de 35mm y que se puede sumergir con su carcasa submarina. Desventajas: el visor no es de gran ayuda con respecto a lo que se enfoca (más bien lo contrario) y, realmente, es una cámara de posibilidades limitadas a la que se le saca poco partido.
LOMO: Oktomat
La Oktomat fue de las primeras que devolvieron la lomografía a escena allá por el año 2006 o 2007 (en territorio español). La Oktomat es una cámara multilente que fotografía una secuencia de ocho momentos consecutivos (que transcurren durante los dos segundos y medio que dura la exposición) en un único fotograma. Si ocho te parecen demasiados, está la opción de los cuatro de la cámara ActionSampler y los cuatro en formato panorámico de la cámara SuperSampler. Si ocho te parecen pocos, está la opción de los 9 de la Pop9. Todos estos modelos de cámaras también usan carrete convencional, pero tampoco tienen otras posibilidades diferentes de uso.


Polaroid
Fue la reina indiscutible de la fotografía instantánea. Pero, desde su época dorada hasta nuestros días ha atravesado numerosas fases y contratiempos como, por ejemplo, la interrupción del suministro de papel fotográfico. Durante los últimos años, los fieles usuarios de Polaroid se han convertido en ninjas del eBay y la segunda mano. Pero, con todo, sacar polaroids hoy en día sale a poco menos que a precio de oro. Por eso, se inventan chintófanos como Poladroid, que convierte tus fotos digitales en polaroids (digitales también). El aspecto de Poladroid es el mismo que el de la cámara, con la diferencia de que, en lugar de sacar fotos, convierte las que se sueltan encima. Las fotos pasan un proceso virtual de secado que permite guardar copias con diferentes contrastes, manchas y marcas dactilares mientras dura la transformación.




